La emoción y el tiempo

La intensidad con que experimento una emoción tras un revés, es inversamente proporcional a la cantidad de tiempo que mi mente ha estado elucubrando con la realización de una posibilidad remota. Cuando por sorpresa mi mente constata que se trataba de una ilusión, siento como una patada en todo el cuerpo. Habría que decirle a la mente que, cuidadín con lo que imagina, porque podría estar construyendo una trampa en la que ella misma va a caer. Desde luego, cómo es la mente, ¿no?

¿Y qué fue de las emociones básicas? Ira no he sentido miedo, ni asco tampoco, sorpresa sí, muy grande, dos veces. Un interruptor que llevaba apagado varios días, cambió de posición. La primera sorpresa positiva me la llevé a leer un mensaje en el ordenador, hace unas horas. La segunda sorpresa, esta vez negativa, llegó hace unas horas con un mensaje de texto. Tristeza, bastante. Pero a la tristeza está bien saludarla, saber que está ahí, pero hay que despedirse amablemente de ella. Me siento feliz cuando tomo suavemente una bocanada de aire, inflando a tope los pulmones y siento cómo se vacían, también suavemente. Escribo sobre ello, para familiarizarme con ello. Tratando de equilibrar de nuevo mi estado de ánimo.

Da gusto escribir aquí, dónde sabes que, probablemente, estás sólo, ¿no? Es como estar en una cueva oscura, ¿eh? ¿hay alguien ahí?

Gudnait.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s